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martes, 19 de febrero de 2008

Fugacidad

La mente humana (o al menos la mía) se parece bastante a un torbellino de pensamientos e ideas que giran incesantemente sin orden ni concierto. Una te lleva a otra, sin descanso, sin tregua.

De vez en cuando, el caos deja paso a un momento de lucidez, un instante en el que todo está claro. Ahí está, eso que llevaba tanto tiempo dando vueltas por la cabeza al fin se materializa y adopta una forma nítida: ves el problema, ves la solución. Ya no hay temor.

Sin embargo, cuando crees que lo más difícil ya está hecho, de repente se esfuma. Se ha ido. La confusión se adueña otra vez de tus pensamientos y, aunque sabes que un segundo antes todo estaba en calma (pues aún percibes tenuemente el eco de aquella sensación tan agradable), no eres capaz de poner las ideas en orden.

Puedes hacer reconstrucciones parecidas, pero en el fondo sabes que no son tan perfectas como la que habías logrado un segundo antes.

domingo, 10 de febrero de 2008

Song of Redemptiom

My little daugther, my first one, Lorotschka / Probably would have been a grandmother by now. / Yet for all time she remains a little child - / One out of the bloody number of six million / It sometimes seems to me in the silence of a sleepless night / I hear moaning, I hear weeping, a child is screaming / This moaning, this weeping penetrates to the depths of my consciousness, / Although the years pass, the feeling and the shivering do not diminish. / That mortal enemy, that common criminal wanted / To wipe out children’s laughter in my people / That lunatic wanted to chop the thread that links generation to generation, / To burn it so that only ash remained. / But the thread will not be severed. Oh, no, / I am leaving a deep imprint on this earth. / The madman with this crazy ideas rotted away long ago. / My children will have grandchildren. / My descendents grow with every passing day - / My levely, beautiful Elena. / Like flowers in the spring / Marinushka and Ilya have come into bloom. / The sky will be bright and blue. / There will be weeding celebrations – weedings of the young and weeding anniversaires of the old. / And my grandchildren will become grandmothers and grandfathers. / So let the music play – the great march of Victory! / Nobody, never, in the whole wide world / Should ever dare besmirch the sanctity of childhood. / On the whole earthly, living, human planet - / Grant / Peace and happiness, / Peace and happiness – to the children / ... So that the horror never is repeated - / I sing this my song of redemption.


Matvey (Mordechal) Kaplan, Abril – Mayo 1984
Memorial de las Víctimas del Holocausto, Berlín.


Aunque estamos acostumbrados a que nos planteen los conflictos bélicos en términos de buenos y malos, lo cierto es que la única dicotomía aceptable es la de agresores-víctimas. En el primer grupo se incluyen las partes contendientes (es decir, aquellos que participan activamente en la lucha) y en el segundo está el resto de la población, cuya única función es padecer el horror y la brutalidad que se deriva de toda guerra.

Como en la canción, después de un episodio de violencia desgarradora la opinión general suele pedir que jamás vuelva a ocurrir nada parecido.

Desgraciadamente, con bastante frecuencia aquéllos que una vez fueron víctimas con el tiempo se vuelven agresores y olvidan por completo su anterior condición; al menos hasta el momento en que les toca ser víctimas de nuevo.

martes, 5 de febrero de 2008

Cuanto más cerca, más lejos

El Louvre, la National Gallery o el Pergamonmuseum son lugares que nadie olvida visitar cuando va a París, a Londres o a Berlín, porque son iconos de la cultura nacional e internacional y, por lo tanto, sitios a los que no puedes dejar de ir.

Sin embargo, a menudo estamos tan obcecados (y con razón) por ver las maravillas que nos ofrecen estas ciudades que muchas veces no reparamos en que aquí mismo, en Barcelona, tenemos infinidad de lugares que, a su manera, nos obsequian con detalles igualmente deliciosos y agradables.

Estos museos, iglesias, parques y monumentos son los que hacen que Barcelona sea especial, y muchas veces no los sabemos aprovechar.

Por si le interesa a alguien, pongo algunos en los que he estado recientemente y que aconsejo encarecidamente visitar:

- El Museu d’Història de la Ciutat (Plaça del Rei, s/n)

- El Museo Picasso (C/ Montcada, 15-23)

- La iglesia de Santa Maria del Mar (Plaza de Santa María, 1)



P.D.: En el Museo Picasso estará, hasta el 30 de marzo, la colección personal de pinturas del propio Picasso, formada por un centenar de obras -entre las que figuran cerca de cuarenta de Renoir, Cézanne, Rousseau, Braque y Matisse, entre otros-, y que normalmente están en el Musée Picasso de París.

martes, 29 de enero de 2008

El fin, mi fin

- Todo eso es excelente, querido amigo. ¡Dios me libre de negarlo! He ganado mucho dinero. Mi mujer sabe administrarlo: lo gasta sin derrochar, y deja a un lado buena parte para que fructifique. No me falta el pan de cada día. Lo tengo todo, en realidad, menos lo más importante.

- ¿Lo más importante? –repitió Paul.

- El sentimiento de haber hecho lo mejor... El sentimiento, que es la verdadera vida para el artista, y cuya ausencia es su muerte, de haber arrancado de su instrumento intelectual la música más hermosa que la naturaleza había escondido en él, y de haber interpretado esa partitura como merecía interpetarse. Lo hace o no lo hace, y si no lo hace no vale la pena hablar de él. Precisamente por eso, los que realmente entienden no hablan de él. Podrá hacerse mucha bulla en torno de él, y quizá la oiga. Pero lo que realmente oye es el silencio incorruptible de la Gloria.


Henry James. La lección del maestro.


A veces quieres expresar algo, pero no sabes cómo hacerlo.

Luego, un día estás leyendo y te cruzas de nuevo con esa idea.

Alguien la ha tenido también. Y encima escribe (infinitamente) mejor.


Lo único que no menciona el maestro es que para llegar hasta allí hace falta mucho trabajo y dedicación, pues son pocos los que nacen enseñados. El resto nos esforzamos para conseguirlo algún día.