martes, 29 de enero de 2008

El fin, mi fin

- Todo eso es excelente, querido amigo. ¡Dios me libre de negarlo! He ganado mucho dinero. Mi mujer sabe administrarlo: lo gasta sin derrochar, y deja a un lado buena parte para que fructifique. No me falta el pan de cada día. Lo tengo todo, en realidad, menos lo más importante.

- ¿Lo más importante? –repitió Paul.

- El sentimiento de haber hecho lo mejor... El sentimiento, que es la verdadera vida para el artista, y cuya ausencia es su muerte, de haber arrancado de su instrumento intelectual la música más hermosa que la naturaleza había escondido en él, y de haber interpretado esa partitura como merecía interpetarse. Lo hace o no lo hace, y si no lo hace no vale la pena hablar de él. Precisamente por eso, los que realmente entienden no hablan de él. Podrá hacerse mucha bulla en torno de él, y quizá la oiga. Pero lo que realmente oye es el silencio incorruptible de la Gloria.


Henry James. La lección del maestro.


A veces quieres expresar algo, pero no sabes cómo hacerlo.

Luego, un día estás leyendo y te cruzas de nuevo con esa idea.

Alguien la ha tenido también. Y encima escribe (infinitamente) mejor.


Lo único que no menciona el maestro es que para llegar hasta allí hace falta mucho trabajo y dedicación, pues son pocos los que nacen enseñados. El resto nos esforzamos para conseguirlo algún día.

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