miércoles, 4 de junio de 2008

Caprichos del destino (I)

"R.A.E.: Hado - 1. Fuerza desconocida que, según algunos, obra irresistiblemente sobre los dioses, los hombres y los sucesos" [y que, por lo general, se ríe bastante a su costa, añado].


Después de varios meses contando las gotas de agua que quedaban en los pantanos catalanes y cuando por fin había un consenso bastante extendido sobre la necesidad de interconectar las cuencas del Ebro y del Llobregat (trasvase), ahora resulta que en dos semanas llueve lo que no ha llovido en mucho tiempo y volvemos al punto de partida.

Ya nadie cree conveniente realizar las obras (a pesar de que se trata de una infraestructura que se necesitará tarde o temprano y que, además, puede funcionar en ambas direcciones) y habrá que esperar a la próxima sequía para que se vuelva a plantear la necesidad de solucionar de una vez por todas el problema endémico del agua.

Para colmo, la Expo del Agua de Zaragoza ha recibido la visita del Ebro, que después de amenazar con crecidas importantes durante estos días, ayer decidió hacer su aparición y anegó varias instalaciones del recinto. Quizás está enfadado porque nadie le ha invitado a su fiesta.