La mente humana (o al menos la mía) se parece bastante a un torbellino de pensamientos e ideas que giran incesantemente sin orden ni concierto. Una te lleva a otra, sin descanso, sin tregua.
De vez en cuando, el caos deja paso a un momento de lucidez, un instante en el que todo está claro. Ahí está, eso que llevaba tanto tiempo dando vueltas por la cabeza al fin se materializa y adopta una forma nítida: ves el problema, ves la solución. Ya no hay temor.
Sin embargo, cuando crees que lo más difícil ya está hecho, de repente se esfuma. Se ha ido. La confusión se adueña otra vez de tus pensamientos y, aunque sabes que un segundo antes todo estaba en calma (pues aún percibes tenuemente el eco de aquella sensación tan agradable), no eres capaz de poner las ideas en orden.
Puedes hacer reconstrucciones parecidas, pero en el fondo sabes que no son tan perfectas como la que habías logrado un segundo antes.
1 comentario:
Tens tota la raó. És el que em passa cada vegada que intento escriure algo al bloc. Res del que escric s'acosta a la idea perfecte que m'havia aparegut a la ment minuts o hores abans. És un dels propòsits que em van dur a pensar en fer un bloc. Escriure tot allò que em passava pel cap per tal d'ordenar aquest trànsit, a vegades anàrquic, d'idees.
Salut!
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